
Cristo Redentor desde el Corcovado
Sube en tren hasta lo alto del Corcovado y llega a los pies del Cristo Redentor, con Río, su bahía y sus playas a tus pies.

Turismo accesible en Brasil
Un territorio con latido propio
La extensión de este país te hará conocer un abanico enorme de costumbres, comidas, tradiciones y estilos musicales, que serán propios y únicos de cada región. Se trata de un territorio de lo más diverso en gastronomía, paisajes y cultura. Pero la energía y la alegría de su gente será el atributo constante que unirá cada rincón que recorras.
El legado cultural de Brasil se hace presente en todas sus propuestas: en el mítico carnaval de Río, en la dinámica metropolitana de São Paulo o en cualquiera de las playas que se despliegan a lo largo de toda la costa del país.
Algunas de estas playas, como las de Río, contemplan la accesibilidad dentro de su funcionamiento, y puedes pasar el día entero entre arena, mar y agua de coco. Desde Foz do Iguaçu también podrás visitar las cataratas del Iguazú, con una panorámica de todos los saltos desde la orilla brasileña.
Brasil tiene un latir vibrante que impregna el aire y que podrás sentir en el andar de su gente, sin importar si este te encuentra de tour por la ciudad o en la arena mirando el mar.

Empieza Río desde arriba. Sube en tren al Corcovado hasta los pies del Cristo Redentor y, otro día, en teleférico al Pan de Azúcar, con la bahía a tus pies. Después baja a Santa Teresa y a las coloridas Escaleras de Selarón.
La playa también es plan. Rema en paddle surf cuando despunta el día en Copacabana. Pasa la jornada entre Copacabana, Barra o Flamengo y para en el mirador de Leblon a por un agua de coco bien fresca.
Cuando cae la noche, pasea por la Pequeña África y el muelle de Valongo y deja que la música en directo te lleve a una cena con espectáculo. ¿Y el Carnaval? Se prepara en los talleres de Cidade do Samba, y se puede ver de cerca.
En Foz do Iguaçu, mira las cataratas desde la orilla brasileña, recorre la selva en jeep y cruza en lancha hasta el pie de los saltos. Para cerrar, Búzios y la isla de Santa Catarina, con mar, arena y un poco de surf.

Sube en tren hasta lo alto del Corcovado y llega a los pies del Cristo Redentor, con Río, su bahía y sus playas a tus pies.

Sube en teleférico al Pan de Azúcar y mira Río desde las alturas. Después, pasea por el barrio bohemio de Santa Teresa y las coloridas Escaleras de Selarón.

Una panorámica de todo el conjunto de saltos desde la orilla brasileña, con la selva alrededor, para abarcar la magnitud de las cataratas de un solo vistazo.

Recorre la selva en jeep, camina entre la vegetación y cruza en lancha hasta el pie de los saltos, para sentir de cerca la fuerza del agua.
Un trayecto en tren por la selva y un largo paseo sobre el río te llevan hasta asomarte a la Garganta del Diablo, el salto más imponente.
Recorre los talleres donde se preparan las carrozas y las fantasías del Carnaval carioca y mira de cerca cómo se construye el espectáculo del samba.
Pasea por la Pequeña África y el antiguo muelle de Valongo, y termina con una cena con espectáculo o una noche de música en directo y baile.
Rema sobre la tabla cuando despunta el día en Copacabana, mientras la ciudad se despierta y la luz del amanecer se extiende sobre la bahía.
Pasa un día de playa en Copacabana, Barra o Flamengo y para en el mirador de Leblon a tomar un agua de coco fresca, con Ipanema a la vista.
Un día de mar y arena en Geribá, en Búzios, y otra jornada de playa en la isla de Santa Catarina, con la opción de probar el surf.
Pasea por la moderna plaza Mauá, frente a la bahía, y asómate al Museo del Mañana, con exposiciones interactivas que miran directamente al mar.
Visita una catedral de arquitectura moderna y muy singular, con una estructura que sorprende y ayuda a entender su significado religioso en la ciudad.
Sube en tren al Corcovado hasta el Cristo Redentor y toma el teleférico al Pan de Azúcar, con la bahía de Guanabara a tus pies. Pasea por Ipanema o Copacabana y deja que una noche de samba cierre el día.
Mira desde la orilla brasileña el conjunto de saltos de las cataratas, con la selva alrededor. Recorre la selva en jeep y cruza en lancha hasta el pie del agua para sentir toda su fuerza.
Rema en paddle surf cuando amanece sobre la bahía de Copacabana y pasa la jornada en la playa. Sube al mirador de Leblon, toma un agua de coco fresca y mira Ipanema desde lo alto.
Date un baño con calma en Geribá, en la península de Búzios, y pasa otra jornada de playa en la isla de Santa Catarina, donde puedes probar el surf en algunas de sus playas.
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El Radar Accesible reúne lo que sabemos de la accesibilidad de cada destino.
En Río, el verano llega en diciembre y trae playa y programas por toda la ciudad. El Carnaval pone la música en la calle y las cataratas se disfrutan con la selva alrededor. Brasil es grande y cada región tiene su momento.
Sí, aunque depende de adónde vayas. Si vas en silla de ruedas o caminas con dificultad, Río y las cataratas desde Foz do Iguaçu dan para muchos planes, y algunas playas de Río contemplan la accesibilidad. Lo que pide más preparación son la selva y las lanchas junto a los saltos: lo vemos plan a plan.
Río de Janeiro y Foz do Iguaçu hacen una buena primera ruta. En Río, el Cristo Redentor desde el tren del Corcovado, el Pan de Azúcar en teleférico y las playas de Copacabana e Ipanema. En Foz do Iguaçu, las cataratas del Iguazú desde la orilla brasileña. Búzios y la isla de Santa Catarina suman playa.
Desde Foz do Iguaçu, en la orilla brasileña, donde se ve una panorámica de todo el conjunto de saltos con la selva alrededor. Si quieres más cerca, hay un recorrido en jeep por la selva y una travesía en lancha hasta el pie de los saltos. La Garganta del Diablo se visita por el lado argentino.
Subir en tren al Corcovado hasta el Cristo Redentor, tomar el teleférico al Pan de Azúcar y pasear por Santa Teresa. También hay playa en Copacabana, paddle surf al amanecer, agua de coco en el mirador de Leblon, los talleres de Cidade do Samba y noches de música en directo.
Depende de lo que busques. Si quieres playa, el verano carioca empieza en diciembre y llena la ciudad de programas locales. Si quieres Carnaval, es cuando la ciudad se llena de samba, y los talleres de Cidade do Samba se pueden visitar para ver cómo se prepara.
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