
Pekín imperial: Ciudad Prohibida y templos
Cruza la plaza de Tiananmen, recorre los patios de la Ciudad Prohibida, sube al parque Jingshan para ver sus tejados y entra en el Templo del Cielo.

Turismo accesible en China
Patios imperiales y montañas entre la niebla
China se recorre por capas. La primera es imperial: en Pekín, los patios y salas de la Ciudad Prohibida y, desde la colina del parque Jingshan, sus tejados a tus pies. Después llega la Gran Muralla serpenteando sobre las montañas, con un tramo, Mutianyu, al que se sube en teleférico.
Un vehículo adaptado te lleva de un sitio a otro. Por los hutongs, los callejones de siempre, puedes seguir en rickshaw para asomarte a la vida de los vecinos. En Xi'an, miles de soldados de arcilla vigilan desde hace más de dos mil años la tumba del primer emperador. En el Barrio Musulmán, los aromas llegan antes que los puestos.
Más al sur, el río Li pasa entre montañas que parecen pintadas. En Shanghái, al caer la noche, un barco recorre el Huangpu con los rascacielos encendidos, y en Chengdu esperan los pandas. ¿Empezamos por el norte imperial o por los ríos del sur?

Empieza Pekín por lo imperial: los patios de la Ciudad Prohibida por la mañana y, por la tarde, el Templo del Cielo. Otro día, la Gran Muralla en Badaling o en Mutianyu, a la que se sube en teleférico. Para bajar el ritmo, un día en el Palacio de Verano con paseo en barco por el lago Kunming. También, una clase de tai chi en el parque del Templo del Cielo o una ceremonia del té al estilo Gongfu.
En Xi'an, los guerreros de terracota, un taller para moldear el tuyo en miniatura y una clase para estirar fideos a mano. En Shanghái, el Bund al caer la noche, un barco por el Huangpu con los rascacielos iluminados y unos xiaolongbao, que se muerden con cuidado porque el caldo quema.
En Chengdu, los pandas una mañana, entre bambú; por la tarde, té en el Parque del Pueblo y una ópera de Sichuan con cambio de máscaras. En Guilin, baja el río Li en barco y pinta con pincel y tinta las montañas de la zona. En Hangzhou, té Longjing en su plantación y meditación con monjes en Lingyin. Y si hay tiempo, varios días de crucero por el Yangtsé.

Cruza la plaza de Tiananmen, recorre los patios de la Ciudad Prohibida, sube al parque Jingshan para ver sus tejados y entra en el Templo del Cielo.

Camina por la Gran Muralla en Badaling, entre torres de vigilancia, o sube en teleférico a Mutianyu para verla serpentear sobre las montañas.

Recorre en rickshaw los callejones antiguos de Pekín y pasa un día tranquilo en el Palacio de Verano, con jardines, pabellones y un paseo en barco por el lago Kunming.

Mira de cerca los soldados y caballos de arcilla que vigilan la tumba del primer emperador, moldea tu propio guerrero en miniatura y pasea por la antigua muralla.
Sigue los aromas del Barrio Musulmán, prueba los anchos fideos biang biang con pan y cordero y aprende a estirarlos a mano.
Pasea junto al río por el Bund, con los edificios históricos a un lado y los rascacielos enfrente, sube a la torre y navega de noche por el Huangpu.
Callejea entre casas de madera y tejados curvos en la Ciudad Antigua, cruza puentes de piedra en Zhujiajiao y curiosea entre los talleres de Tianzifang.
Observa de cerca a los pandas gigantes entre bambú y jardines en Chengdu, o visita la Casa de los Pandas en Pekín, en una jornada pausada.
Cocina platos de Sichuan en una clase práctica, toma té con los vecinos en el Parque del Pueblo y mira la ópera: los actores cambian de máscara en un parpadeo.
Navega por el río Li entre picos kársticos que se reflejan en el agua, ve iluminados los Cuatro Lagos desde un barco y pasea por West Street, en Yangshuo.
Pasea por las orillas del Lago del Oeste entre sauces y pabellones, prueba el té Longjing en su plantación y recorre los estanques de los jardines clásicos de Suzhou.
Navega varios días río abajo, de Chongqing a Yichang, por las gargantas de Qutang, Wu y Xiling, con una parada en la torre de Shibaozhai y otra en la presa.
Recorre los patios y salas de la Ciudad Prohibida y sube a la colina del parque Jingshan para ver sus tejados desde arriba. Entra en el Templo del Cielo, donde los emperadores rogaban por las cosechas, pasea en rickshaw por los hutongs y cierra el día con pato laqueado.
Camina por Badaling, el tramo más conocido, entre torres de vigilancia y con vistas amplias de las montañas. Si prefieres otro ritmo, sube en teleférico a Mutianyu, más tranquila, y mira la muralla serpentear hasta el horizonte.
Pasea por el Bund, con los edificios históricos a un lado y los rascacielos de Pudong enfrente. Al caer la noche, navega por el Huangpu con todo iluminado. Callejea después por la Ciudad Antigua, de casas de madera y tejados curvos, y escápate a Zhujiajiao, el pueblo de los canales.
Mira de cerca el ejército de arcilla del primer emperador, con soldados y caballos de tamaño real. Pasea por la muralla que rodea el casco antiguo y recorre el Barrio Musulmán entre puestos y aromas de especias. Prueba los fideos biang biang, anchos y hechos a mano.
En Guilin, mira de noche los Cuatro Lagos iluminados desde un barco. Después navega el río Li entre montañas kársticas que emergen de la niebla. A la orilla verás aldeas pesqueras y bosques de bambú. Termina en Yangshuo, paseando por West Street.
Observa a los pandas gigantes entre bambú y jardines. Toma té en el Parque del Pueblo y pasea por la calle Jinli entre farolillos y puestos. Termina la noche con la ópera de Sichuan, donde las máscaras cambian en un parpadeo.
Quiero organizar mi viaje (se abre en una pestaña nueva)
El Radar Accesible reúne lo que sabemos de la accesibilidad de cada destino.
La mejor época para viajar a China es la primavera, en abril y mayo, y el otoño, en septiembre y octubre. El tiempo es templado y suele ser seco, así que las montañas, el río Li y la muralla se ven con claridad. En verano aprieta el calor.
Sí, aunque depende de cada lugar. Lo más sencillo es moverse en vehículo adaptado entre los grandes sitios. Conviene elegir planes de ritmo pausado, como un paseo en barco por el río Li o por el lago del Palacio de Verano. Lo que pide más preparación son la Gran Muralla y los callejones antiguos, y según cómo te muevas, cada día se ajusta.
La primavera, en abril y mayo, y el otoño, en septiembre y octubre. El tiempo es templado y suele ser seco, y se ven mejor las montañas y los paisajes del río. En pleno verano hace mucho calor.
Un primer viaje suele combinar Pekín, Xi'an, Chengdu, Guilin y Shanghái. En Pekín, la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla. En Xi'an, los guerreros de terracota. En Chengdu, los pandas. En Guilin, el río Li, y en Shanghái, el Bund y sus rascacielos.
En Chengdu, en su centro de conservación, donde se les observa de cerca entre bambú y jardines, y en Pekín, en la Casa de los Pandas. En ambos casos es una visita pausada, de una mañana.
Cada ciudad tiene su plato. En Pekín, el pato laqueado. En Xi'an, los fideos biang biang con pan y cordero. En Shanghái, los xiaolongbao, dumplings con caldo. En Chengdu, la cocina de Sichuan, que puedes aprender a preparar en una clase.
Cuando sepas que quieres viajar, empieza por aquí. Si aún te estás informando, sigue explorando: esta web está hecha para resolver tus dudas.
Te atiende Noa, nuestra asistente virtual: te escucha, te hace unas preguntas y te reserva una llamada con una persona de nuestro equipo. ¿Quién es Noa?